Bergosa, en el Valle de la Garcipollera, fue abandonado durante los años sesenta.

Se trata de la única población de todo el Valle de la Garcipollera que no se expropió con motivo de la masiva plantación de pinos que se llevó a cabo en los años sesenta del pasado siglo para evitar la colmatación del Pantano de Yesa. Todavía hoy las casas son propiedad privada, e incluso se ha rehabilitado alguna como segunda residencia. En Castiello de Jaca, si alzamos la vista hacia el valle, encaramada en un paraje de agreste belleza podremos reconocer fácilmente los restos de la antigua iglesia de San Saturnino.

A unos tres kilómetros aproximadamente de Castiello de Jaca, a nuestra derecha aparece una pista donde podremos dejar el vehículo, iniciando en este punto la marcha a pie que nos conducirá hasta Bergosa.

Devorada por la vegetación podemos contemplar la iglesia de San Saturnino, se trata de un templo románico edificado durante el siglo XII, aunque muy modificado posteriormente. Todavía mantiene en pie la mayor parte de sus muros, pudiendo distinguir perfectamente la planta y el ábside junto a la torre del campanario.

La primera mención del lugar aparece en un documento del Monasterio de San Juan de la Peña fechado en el año 948, según el cual la población le pertenecía gracias a una donación. Más tarde fue señorío nobiliario, condición que no perdería hasta mediados del siglo XIX con motivo de la desamortización de Mendizábal. A principios del sig