En la iglesia de Santiago de Jaca, destacan varios retablos renacentistas.

Paseando por el casco antiguo de Jaca, en la calle Ferrenal, la Iglesia de Santiago da nombre a uno de los barrios más antiguos de la población. En otra época acogió a comerciantes y artesanos, especializados en atender a los peregrinos que llegaban a la ciudad. En el año 1088, el obispo de la diócesis mandó reconstruir la Iglesia de Santiago, que en aquel momento presentaba un estado ruinoso derivado de la invasión sarracena. Esto nos indica que ya había un templo anterior en este lugar, probablemente del siglo IX.

A principios del siglo XVIII se instaló una congregación dominica, que restauró y modificó considerablemente el deteriorado templo románico. De éste se conservan las bóvedas interiores, algunos tramos de la nave y el primer cuerpo de la torre del campanario. Con el paso de los años, el recinto se fue ampliando con la construcción de un monasterio en los terrenos anexos a la iglesia.

En 1887 se cedió a la comunidad de Hermanas de la Caridad de Santa Ana, fundando éstas inmediatamente un colegio, que diez años más tarde se convertiría en internado. En 1971 se fusionan con el colegio de las Madres Benedictinas, naciendo de esta unión el Colegio Santa María, que es el que actualmente conocemos.

El interior de la iglesia ofrece una formidable colección de retablos que pertenecieron a otras iglesias de la diócesis, entre los que hay que destacar el Retablo de la Dormición de la Virgen, del siglo XVI y de estilo renacentista.

 

Por: Javier Cano Álvarez