La ermita de Sarsa, en el paseo de invierno de Jaca, fue trasladada hasta su actual ubicación salvándola de su desaparición.

Si paseamos por el Paseo de Invierno y nos asomamos al balcón que encontraremos a mitad de camino, tendremos unas magníficas vistas de la falda del Monte Oroel y la zona deportiva de Jaca. Un poco más al fondo, en la vertiente sur de la peña se construyó a mediados del siglo XII la pequeña ermita de Sarsa.

Ésta responde a los criterios del románico popular de la Jacetania, una pequeña nave rectangular cubierta a dos aguas por techumbre de madera. Una sencilla portada con tres arquivoltas de medio punto, de las cuales únicamente está decorada la central con bolas jaquesas, idénticas a las que podemos observar en la Catedral de Jaca, y que nos advierten de la influencia que ésta tuvo en el entorno. La sencilla ermita, hacía la función de iglesia parroquial y es el último vestigio de la pequeña aldea ya desaparecida de Villar de Sarsa.

En 1972 y ante su gran estado de degradación se decidió trasladar el pequeño templo a Jaca, ubicándose al final del Paseo de Invierno. Hay que señalar que su reconstrucción no fue lo más rigurosa posible con el diseño original. Se reorientó el &aa