Sinués, en el Valle de Aísa. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

La pequeña población de Sinués la encontramos a 1078 metros de altitud, en pleno Valle de Aísa. Emplazada en el margen derecho del río Estarrún, se alza junto a la escarpada sierra Lecina, desde donde domina los cercanos picos del Aspe y Collarada.

Probablemente de origen prerromano, la primera noticia que se tiene documentada de la población aparece en el año 1030, cuando se la menciona como uno de los lugares concedidos por el rey navarro Sancho III el Mayor al Monasterio de San Juan de la Peña.

Durante la edad media alternó periodos de señorío  nobiliario con otros de realengo hasta el año 1830, cuando forma ayuntamiento propio. 

En la actualidad cuenta con 78 vecinos censados, hecho que contrasta con los 228 habitantes que vivían aquí a mediados del siglo XIX. Tradicionalmente la economía local ha estado ligada a la ganadería y a la explotación forestal junto con pequeñas huertas de autoabastecimiento. Su conservado casco urbano podría ser perfectamente una estampa típica pirenaica, con fachadas de piedra donde se abren portadas adoveladas con arcos de medio junto a otras adinteladas.

El edificio más destacado es la iglesia de San Pedro, y a las afueras del pueblo encontramos la ermita de San Andrés, desgraciadamente en ruinas.

Sinués celebra sus fiestas el primer domingo de octubre.