Vió, en el Valle de Vió. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

El visitante llega a Vió y se da cuenta de lo grandilocuente que puede llegar a ser el Pirineo Aragonés.

La pequeña localidad se sitúa a 1.210 m de altitud, y aunque a principios del siglo XX contó con 90 habitantes, hoy día son sólo 9 los que pueden gozar con cotidianidad de estos paisajes. Este lugar da nombre al valle, y se encuentra en la falda del Tozal de San Miguel, uno de los muchos altos que se erigen sobre el Cañón de Añisclo.

El caserío se estructura en torno a dos breves calles que comunican dos pequeños barrios, una estructura habitual en el Sobrarbe. Destaca casa Lardiés, vivienda del siglo XVI, donde según la leyenda vivió San Úrbez. También podemos mencionar casa Mingo o casa Juan, obras del siglo XIX que conservan el sabor sobrio de la arquitectura montañesa.

La iglesia de San Vicente Mártir es uno de los templos románicos con más interés del Sobrarbe, no sólo por su relación con el primer influjo lombardo de esos años (conserva friso de arquillos en su ábside), sino por sus pinturas murales del siglo XIII, hoy expuestas en el Museo Diocesano de Barbastro. También muy importante, la cueva santuario de San Úrbez, con paramento adosado a la roca que se asoma al río Aso, y cuya portada se adscribe al románico del siglo XII.

Vió celebra sus fiestas el 8 de septiembre.

 

Por: María Escribano Román