Nerín, en el Valle de Vió. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Nerín aprovecha la belleza de su marco natural y su cercanía con el Cañón de Añisclo para destacar por encima de sus vecinos compañeros del municipio de Fanlo. Ubicado a 1.281 m de altitud y comunicado desde Escalona, en el siglo XIII, como otros lugares del valle, perteneció a la Honor del Valle de Vió.

Su caserío se distribuye sobre empinada ladera, junto al cauce del río Aso, de manera que las casas se escalonan y gravitan alrededor de una plaza central. Las viviendas guardan su correspondencia con los tipismos de la arquitectura altoaragonesa.

La iglesia de San Andrés tiene sus orígenes en el románico de mediados del siglo XIII. Se trata de un templo de sillarejo y mampostería, remodelado y ampliado en siglos posteriores destacando la esbelta torre del campanario.

No muy lejos, la ermita de Santa María nos muestra cómo antaño el equilibrio entre la naturaleza y la acción humana resultaba más respetuosa y discreta, llegando a confundirse la una en la otra. Se trata de un pequeño templo románico, de mediados del siglo XIII; conserva el tambor, con canecillos y cubierto con bóveda de esfera. También destaca su presbiterio apuntado.

Otros referentes y atractivos son los Miradores del Cañón de Añisclo, incluido en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, las grutas de Mondoto, y por supuesto, las pistas de esquí nórdico en Cuello Arenas.

Nerín celebra sus fiestas el día 15 de agosto.

 

Por: Laura Armario