Troncedo, en el valle de la Fueva. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Hasta los 1.008 metros de altitud llega el Valle de La Fueva en el lugar de Troncedo; de hecho, se trata de la ubicación más alta de todo el término municipal.

La distribución de su caserío es curiosa, dado que la carretera Tierrantona-Graus parte en dos el entramado, dispersándose el lugar hasta formar, a no mucha distancia y en la parte baja, la barriada de San Ángel.

La disposición escalonada de las viviendas confiere al lugar un encanto notable. Son inmuebles que asumen las características más notables de la arquitectura pirenaica: uso de la piedra o las lajas dentro de una sobriedad que embelesa. Unos usos que cobran fuerza en casa Baile, con puerta adovelada y escudo añadido en el siglo XVIII.

La iglesia parroquial de San Esteban hunde sus orígenes en el románico, unos orígenes que hay que rastrear en su cilindro absidial, ya que las numerosas modificaciones posteriores del siglo XVI al XVIII hacen que su ascendencia medieval sea irreconocible.

En esa agrupación cercana de viviendas o barriada de Santa Ángel, que se ha mencionado más arriba, se encuentra la ermita de San Victorián, antes dedicada a San Miguel; templo románico del primer tercio del siglo XI que se antoja encantador, aunque difícil de descubrir entre la multitud de edificios adosados.

Por supuesto, dominando el espacio y protegiéndolo, en su intento por no olvidar su antigua grandeza y utilidad, el castillo de Troncedo. Mira a todo visitante desde el tozal en el que se ubica y deshace la mirada de todo el que se acerca dada su posición elevada y distinguida. Esta fortaleza del siglo XI, que la une en forma y objetivo con otras de la zona, como