Samitier, en el valle de la Fueva. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Tan sólo 9 habitantes disfrutan cada día de la belleza que ofrece este enclave de la comarca del Sobrarbe, un lugar con historia, con leyenda, con espíritu.

La localidad se desarrolla en línea ascendente, organizándose la disposición de las viviendas en torno a la calle única. A la entrada del pueblo, como eterno vigilante y guardián, la torre de San Vicente nos da la bienvenida, construcción defensiva del siglo XVI adosada al cementerio y que en ocasiones hace las veces de capilla en los oficios mortuorios.

El castillo de Samitier, joya de la arquitectura defensiva medieval que ostenta el título de BIC (Bien de Interés Cultural), se eleva dominante sobre el desfiladero del Entremón y el embalse de Mediano. Llegaremos hasta él caminando de 30 a 45 minutos por una pista que sale desde el pueblo y que brindarán al visitante unas vistas espectaculares del Valle de La Fueva y de los municipios colindantes.

Se trata de un conjunto religioso-militar dedicado a los santos-médicos Emeterio y Celedonio, uno de los más antiguos de Aragón, cuya construcción concluyó en época del rey Ramiro I.

Dicho conjunto consta en la actualidad de una torre hexagonal, un aljibe y el templo religioso, que como hemos visto en otros casos, en Muro de Roda por ejemplo, forma parte de la trama arquitectónica defensiva. En el camino de subida hasta la ermita de los Santos Emeterio y Celedonio, del siglo XI, hallaremos la ermita de Santa Waldeska, del siglo XVI. La parroquial de San Miguel, del siglo XVIII, sigue los cánones de la época dentro de un gusto popular.

Celebra sus fiestas el 15 de agosto, en honor a la Virgen, y el 17 de enero, para San Antonio.

 

Por: Laura Armario