Gistaín, en el Valle de Bielsa. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

El pronunciado escalonamiento, sobre el que se asienta el municipio de Gistaín, no hace otra cosa que otorgar mayor belleza a este conjunto sin igual en el Pirineo Aragonés. Se trata de uno de los pueblos más altos del Pirineo, elevándose a 1.378 metros, para ofrecernos uno los paisajes más espectaculares del Valle de Chistau.

Implacable fue el éxodo que azotó toda la zona durante la segunda mitad del siglo XX, que si bien no concluyó en despoblación, sí mermó el número de habitantes, que pasó de 406 en 1900 a los 158 vecinos con los que cuenta actualmente.

Su urbanismo, indudablemente pirenaico, acusa la sobriedad y majestuosidad habitual en estos enclaves, características que hallamos personificadas en edificios de piedra, tejados de pizarra, calles empedradas y pasos abovedados que confieren misterio y solemnidad a nuestro paseo. El caserío se caracteriza por la verticalidad, destacando tres torres de aspecto y función defensiva. La primera de ellas, la torre de casa Rin, con aspillera y puerta en altura, todo dentro del estilo y características propias del siglo XVI.

En segundo lugar, la torre de Tardán, un ejemplo de carácter exento que presenta planta cuadrada y que