Torla, en el Valle de Broto. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Junto al alto cauce del río Ara nos encontramos con esta joya del Pirineo Aragonés, la cual se eleva a 1.032 m de altitud. La entrada a esta localidad a través de la N-260 es lenta, casi silenciosa, y uno no llega a imaginar el esplendor que se esconde tras el serpenteo de curvas y rocas plenas de vegetación.

Torla se convierte en Balcón del Valle de Broto y en puerta de entrada a uno de los conjuntos naturales que, en la provincia de Huesca, ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, inaugurado en 1918.

Aunque el caserío se presenta abigarrado pueden distinguirse un par de plazas, varias manzanas y viales más o menos cortos que confluyen en espacios más amplios. Su arquitectura tradicional ha sido conservada y respetada representando gran armonía en su integración con la naturaleza que la rodea. Se conservan magníficos ejemplos del siglo XVI con ventanas geminadas de arquillos trilobulados, o una gran variedad de vanos: apuntados, conopiales, etc.