Buesa, en el Valle de Broto. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Situado a 1.135 m de altitud, con acceso desde la N-260, el caserío de Buesa se acomoda a la pendiente del terreno generando una distribución de barriadas a lo largo de una sola calle.

Como suele ocurrir en el Pirineo Aragonés, la escasa ornamentación de edificios y calles se equilibra ante el voluminoso espectáculo natural que enmarca sus pequeños y, a veces, abandonados pueblos. Entre el caserío destacan casa Ballarín, con chimenea tradicional; casa Muro, cuya espléndida galería nos invita a pararnos a tomar una típica instantánea; o casa Bernardo, con el escudo de los Allué (1739).

La iglesia de San Juan Bautista es un ejemplo típico de la arquitectura aragonesa del siglo XVI, cuyo dato más curioso es la reutilización de un antiguo crismón de origen románico.

También puede visitarse la ermita de la Virgen de Bun, en el cercano despoblado del Bun, o la fuente del Baño, de aguas termales, aunque hoy día muy abandonada.

 

Por: Laura Armario