Parzán, en el Valle de Bielsa. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En un marco incomparable, muy cerca ya de Francia y a 1.144 m de altitud, encontramos la pequeña población de Parzán, justo en la confluencia de los ríos Real y Barrosa. El caserío presenta un perfil escalonado, y en las viviendas populares la tradición arquitectónica pirenaica se ve claramente influenciada por tipismos del otro lado de la frontera.

Antiguamente la población tuvo una gran importancia debido a la existencia de unas minas, en las cuales se extraía principalmente plata y plomo. Uno de los materiales más valorados era la galena argentífera, que se trasladaba a Francia para su transformación a través de un cable conocido como el Transpirenaico.

Mucho más antiguo era el hospital medieval, en el cual encontraban cobijo y atención los caminantes que se aventuraban a cruzar la frontera. La iglesia parroquial de San Lorenzo data de los años 50 del siglo XX, y es un sencillo templo sin relevancia artística.

Parzán celebra sus fiestas el 10 de agosto, en honor a San Lorenzo.

 

Por: Laura Armario