Bielsa, en el Valle de Bielsa. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Resulta curioso como un lugar tan pequeño puede aglutinar hitos tan variopintos y trascendentales, tanto en arquitectura, cultura y costumbres, e incluso en el plano de la historia, dada la repercusión de la llamada “Bolsa de Bielsa”.

Elevada a 1.053 metros de altitud, rodeada de un paisaje incomparable a escasos kilómetros de Francia, la localidad de Bielsa se halla en la confluencia de los ríos Cinca y Barrosa, en estratégica posición de control sobre el valle que le da vida.

La práctica totalidad de lo que hoy podemos contemplar, es resultado de las tareas de restauración que se llevaron a cabo tras el término de la Guerra Civil. Un ejemplo de ello es su bello ayuntamiento de origen renacentista, con su sobria arquería en la planta baja, el magnífico ventanal plateresco que centra la fachada o esa pequeña garita que, a modo de púlpito, se asoma a la plaza con gracia y solera.

Su iglesia, dedicada a la Asunción, destaca por su volumetría y sobriedad. Quizá sus dimensiones vengan asociadas a que un tiempo fue colegiata. El edificio, originario del siglo XV, posee tres naves separadas por esbeltas columnas; sin embargo, el perfil actual es resultado de una serie de proyectos y restauraciones posteriores, desde el siglo XVII hasta el XX.

El caserío se estructura pivotando alrededor de la plaza Mayor, presentando las características normativas del estilo arquitectónico de la zona pirenaica: piedra y pizarra. Destacan así en su callejero las casas de Garrot o La Plañera.

Uno de los reclamos más conocidos de Bielsa es su famoso Carnaval. Se celebra durante tres días en el mes de febrero, y es entonces cuando la localidad se llena de magia; las pieles de carnero, los cuernos y las varas vienen a revestir el paisaje de sus calles de intriga y misterio.

Los valles de Pineta (allí se encuentra la conocida ermita de la Virgen de Pineta, con fecha de 1800) y Barrosa se abren desde aquí aportándonos numerosas rutas y excursiones que nos hacen saborear el Pirineo a través de cada rincón, de cada piedra, de cada cumbre.

Digno de visita, el Museo Etnológico y de la Bolsa de Bielsa (sito en el ayuntamiento), que nos permite indagar en la historia de la localidad y de toda la comarc