Oncins, junto a la Peña Montañesa. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

La magia de Oncins gravita sobre el marco natural en el que se inserta, pleno de riquezas sensoriales que embriaga al visitante.

Aunque pequeño, este lugar se hace grande por la calidad de su caserío, sus alrededores, y por la calidez de sus gentes, apenas 16 habitantes que sobreviven a 1.073 metros de altitud de un terreno prepirenaico.

El caserío, como bien marca la tradición de la zona, es disperso, pero de gran calidad, destacando sólidas viviendas de piedra, esbeltas chimeneas o chamineras, y algunos detalles decorativos: las barras y la cruz de Sobrarbe engalanan uno de los vanos de una vivienda noble.

No muy lejos del pueblo se encuentra la pequeña ermita de la Magdalena, obra del siglo XVII restaurada no hace mucho tiempo, cuya estructura se compone de nave y ábside rectangulares cubiertos con bóveda de cañón.

 

Por: Laura Armario