En la parte más alta de Boltaña, encontramos los restos del antiguo castillo.

En lo alto de un cerro se sitúa el castillo de Boltaña. En el año 882 llegó hasta estas tierras una expedición del emir de Córdoba y en el 929 Abderramán III, primer califa omeya de Córdoba, nombró gobernador de Boltaña a Amrús ibn Muhammad. A principios del siglo X Boltaña pasó a manos cristianas y en el año 941 García Sánchez I se había hecho ya con el poder.

La primera cita documental del castillo data de los años 1028 y 1030 siendo Jimeno Garcés tenente del castillo con el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035). En 1036, con el rey Ramiro I, Sancho Galíndez fortificó el castillo y lo mantuvo hasta el año 1080. En el siglo XI Boltaña va perdiendo importancia y privilegios a favor de Aínsa llegando a perder incluso sus fueros.

Con el castillo ya en ruinas, a principios del siglo XV el rey Alfonso V revocó la concesión de fueros a la villa, retornando todas las potestades de ésta a la Corona de Aragón. No se sabe con exactitud la fecha de construcción de esta fortaleza pero los estudiosos en la materia coinciden en datarla hacia el año 1017. En los años 2002 y 2005 se llevaron a cabo trabajos de consolidación, recuperación y restauración del edificio.

El visitante encontrará un conjunto fortificado de grandes dimensiones con una torre hexagonal en el lado norte y un recinto alargado y estrecho de planta pentagonal rodeado por muros –en algunos tramos ya caídos- de sillarejo en hiladas uniformes y rebajado en altura.

El acceso al recinto se realiza por el lado este y consta de una puerta con arco de medio punto doblado y dovelas pequeñas cuyo trasdós de decora con piezas pequeñas de piedra como también se hizo en los castillos de Fantova, Abizanda y Loarre.</