El castillo de Aínsa está declarado monumento histórico artístico.

A poniente de la magnífica Plaza Mayor porticada de Aínsa se sitúa el castillo-ciudadela de la localidad, Monumento Histórico Artístico desde 1931.

La fortaleza es fruto de dos fases constructivas: la del siglo XI, con la construcción de la torre pentagonal o torre del homenaje y los restos de una torre cuadrada en la zona occidental; y la reconstrucción realizada durante el siglo XVI por el arquitecto italiano Tiburcio Spannocchi. Aunque hay que resaltar que algunos autores opinan que no persiste ningún elemento de la fortaleza medieval y todo lo que hoy vemos sería del siglo XVI.

Como capital del Reino de Sobrarbe en época medieval, en sus tierras se libraron frecuentes luchas contra los musulmanes. En 1124, Ramiro I concedió a la villa un fuero de repoblación, quedando sus habitantes libres de impuestos; este fuero fue confirmado por Ramiro II, Ramón Berenguer y Alfonso II. Durante el siglo XIII la villa vivió un momento de gran prosperidad. En 1428, Alfonso V la incorporó a la Corona de Aragón, pero fue durante el reinado de Felipe II (1556-1598) cuando se convirtió en una plaza importante en su defensa ante la rebelión de los hugonotes franceses.

Es durante este siglo XVI cuando el arquitecto Spannocchi –autor de la Ciudadela de Jaca- realiza la traza del actual castillo, ampliándolo y adaptándolo a los nuevos conceptos defensivos de la época. Desde ese momento, la fortaleza contará con tropas estables para hacer frente a posibles ataques extranjeros.  En 1706, la zona es asediada e incendiada por tropas francesas durante la Guerra de Sucesión. En 1742 pierde su uso militar y no vuelve a recuperar ese uso hasta la primera guerra carlista en el siglo XIX, en el que fue utilizada como cuartel por el general Ezpeleta, y en la tercera guerra carlista para rechazar la columna de Dorregaray.

El recinto es de planta rectangular con dos torres de planta cuadrada en el lado este y otras dos en el lado oeste de planta cuadrada una y pentagonal la otra. La torre pentagonal, de reducidas dimensiones, conserva toda su altura, es de cinco pi