Escanilla, en Biello Sobrarbe. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Sorprende cómo tan breve pueblecito puede esconder tan bellos tesoros y rincones.

Escanilla se sitúa al norte de Abizanda, a 519 metros de altura, donde unos 27 habitantes pueblan una loma desde la que se divisa el transcurso del río Cinca, lento, a través del embalse el El Grado.

Sus hermosos y robustos caserones se arriman apretadamente alrededor de la iglesia de San Saturnino, obra del siglo XVIII que presenta formas barrocas y remodelaciones tardías. Desde la plaza, donde se encuentra su peculiar crucero, podremos atravesar sus calles y observar en sus casas y mansiones la huella de su antigua importancia y renombre.

Un ejemplo es casa Mora, que data del siglo XVI-XVII, un ejemplo de grandes dimensiones y de la que destacan sus ventanas, todas ellas originales, la puerta de acceso con grandes dovelas sobre la que señorea el escudo, la torre adosada, típica estructura del siglo XVI, y su patio interior.

Cerca del pueblo, a través de una pista que nos lleva también a la ermita de la Virgen del Monte, encontraremos la torre románica, que todavía se alza desafiante en su risco a pesar de su ruinoso estado. Forma parte de la línea defensiva que comenzó a configurar Sancho III el Mayor, de hecho la torre de Escanilla mantiene un contacto visual directo con su vecina de Samitier. Además, unos 70 metros más al sur encontraremos los restos de este antiguo conjunto castrense: la actual ermita de San Juan.

Sus fiestas patronales se celebran en agosto.

 

Por: Laura Armario