Almazorre, en Biello Sobrarbe. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Muchas veces nos es difícil descifrar la antigüedad de un lugar, quiénes fueron sus primeros pobladores o las razones de ser una zona y no otra, la elegida para el asentamiento. Pero en Almazorre contamos con algunos restos que nos muestran la historia como testigos de excepción: el dolmen de la Selva y la cueva de la Carrasca, donde se encontraron tiestos de bronce y material hispanovisigodo.  

Situada a 823 metros de altitud, esta localidad cuenta con apenas 24 habitantes distribuidos en un caserío algo disperso y escalonado: barrios Alto, Bajo y el de la iglesia, precisamente por ser la parroquial de San Esteban el monumento que emerge del entramado. Se trata de un edificio de origen románico con remodelaciones posteriores, del siglo XVI. Merece la pena visitar el esconjuradero que se halla a su lado.

Entre el caserío destaca casa Mata, que conserva la chimenea tradicional. Otros aspectos a tener en cuenta en la visita son los restos del castillo de la Zaba o Azaba, donde se conservan los vestigios de una pequeña ermita románica del siglo XI.

Almazorre celebra sus fiestas el 26 y 27 de diciembre, para San Esteban.

 

Por: Laura Armario