Puebla de Roda, en el valle de Isábena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En pleno valle de Isábena, junto al cauce del río que le da nombre, se levanta el cuidado perfil de La Puebla de Roda, a 841 metros de altitud.

El primer y simbólico elemento que nos da la bienvenida es el puente sobre el río, uno de los muchos que jalonan el recorrido del Isábena y uno de los más bellos. Se trata de una obra probablemente levantada en el siglo XVI, que cuenta con tres amplios ojos que facilitan la aparente visión de una mayor ligereza en su estructura.

Una vez dentro del caserío, el lugar nos sorprende por su configuración apretada: diseño de calles angostas de gran inclinación cuyos orígenes parecen llevarnos hasta el siglo XVI. Su calle principal nos invita a conocer rincones de gran belleza, a través de un recorrido en el que el visitante se encontrará protegido por pasos cubiertos, hasta culminar en el magnífico portal de Santa Bárbara, al sur del conjunto urbano. La mayor parte de las casas datan del siglo XVIII, con algún ejemplo anterior, del siglo XVI. Algunas presentan bellas fachadas en las que resaltan blasones o ventanas de buena cantería.

La iglesia parroquial dedicada a San Jaime es templo de los siglos XVI al XVII. Se trata de un sencillo edificio que consta de una sola nave culminada en testero recto, con capillas laterales y acceso bajo pórtico a los pies, que abre en sencillo arco de medio punto, todo ello bajo la torre.

En sus inmediaciones, merece la pena visitar la ermita de la Virgen de Pedrui, única huella superviviente de una antigua fortificación realizada en el siglo X; obra románica que no decepcionará al amante de los lugares con alma.

 

Por: Laura Armario