Castigaleu, en el valle de Isábena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Dividido en dos por el río Cajigar, y con las impresionantes vistas de la Sierra de Sís y del Turbón, Castigaleu nos propone un recorrido por su apretado y renovado casco histórico, un caserío elevado en una corona a 836 metros de altura.

Sus casas responden a un modelo popular sin ejemplos de gran relevancia histórico-artística, aunque por supuesto, crean un conjunto bastante equilibrado que disfrutará el visitante al pasearse por sus calles.

El núcleo del entramado de Castigaleu está dominado por la iglesia de San Martín, ejemplo gótico del siglo XVI que consta de una nave con cabecera poligonal y techumbre de crucería. En uno de sus paramentos llama la atención un crismón reutilizado, huella de un pasado románico. Su portada sigue normas clásicas, alojándose en ella motivos tan característicos como pilastras, frontón y bolas. Sin embargo, quien da magnanimidad al conjunto es su hermosa torre octogonal con escalera de caracol.

En las inmediaciones podrá encontrarse con innumerables ermitas de incalculable valor histórico e incluso natural, al formar con la naturaleza una simbiosis única. Ejemplo de ello podría ser la cercana ermita de San Miguel, templo románico del siglo XII que consta de una sola nave rectangular y ábside semicircular. También dentro de este conjunto de ermitas, la de San Isidro, San Andrés y Mas de la Llanera, tres templos románicos en diverso estado de conservación.

Castigaleu se rodea de varias casas o casonas, algunas habitadas y otra