Cajigar, en el valle de Isábena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Caxigar, Cheixigar, Eschesigar, Queixigar o Quixigá son algunos de los nombres con los que antiguamente era conocida esta localidad y que significaría, probablemente, lugar abundante en quejigos, árboles de unos 20 metros de altura, tronco grueso y copa recogida. Esta localidad típicamente pre pirenaica, situada a 1.025 metros de altitud y 67 habitantes, se halla asentada en la planicie del Moncho, al pie del río Cajigar. Cuenta con diversas fuentes de propiedades curativas como las del Pilaret, Milomes, Sarrasal y el Terrer.

Destacando sobre el conjunto urbano encontramos la iglesia parroquial del siglo XII dedicada a Santa María. La edificación está dividida en dos cuerpos: una a los pies de forma casi cuadrada, y un segundo más estrecho terminando en ábside semicircular más dos capillas laterales a modo de crucero. Su esbelta torre-campanario del siglo XVIII le da un aspecto imponente que hace que la veamos mucho antes de llegar a la localidad.

En las inmediaciones de la localidad, a unos 2 kilómetros de Cajigar y por una vía fácil de transitar, se encuentra la ermita románica del siglo XII dedicada a San Bartolomé.

El edificio es de una sola nave, de planta rectangular cubierta con bóveda de cañón apuntada y cabecera semicircular cerrando el edificio. La entrada se realiza por los pies, por un arco de medio punto y posee una espadaña de doble vano.

Junto a la cabañera se encuentra el pilaret de Santa Valdesca, donde posiblemente hubo una capilla dedicada a alguna divinidad de los sembrados. El pilaret que se conserva tiene una hornacina y una placa de mármol en donde se ve la efigie de Santa Valdesca y su cruz sanjuanista.

El 28 de mayo se celebra la romería a Santa Valdesca y el 25 de julio, Santiago Apóstol, en memoria de su antigua feria.

 

Por: María Escribano Román