Santorens, en Ribagorza Oriental, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En pleno valle del río Noguera-Ribagorzana, habitada por unos 30 vecinos encotramos a 1.040 metros de altitud la pequeña población de Santorens. La localidad aparece por primera vez en sendos textos de los años 1381 y 1385. En la calle Mayor encontramos ejemplos bien conservados de viviendas típicas de la zona con amplias galerías abiertas en las fachadas aunque la mayoría de las construcciones han sufrido remodelaciones.

La iglesia parroquial está dedicada a San Orencio. Fue levantada en el siglo XII aunque luego sufrió grandes reformas en el XVIII. De la iglesia románica original tan sólo queda el ábside de grandes sillares; posteriormente se añadieron las capillas, cinco naves y la torre situada a los pies.

En las inmediaciones se sitúa la ermita de Nuestra Señora de Torm, único resto del poblado que allí se encontraba y que probablemente fuera lugar de retiro estival de los monjes. La primera mención sobre esta ermita data de 1123 y en el que se cita como una posesión del monasterio de Alón de Sopeira. La ermita no se encuentra en buen estado de conservación por lo que se ha decidido realizar trabajos de consolidación. Está realizada en sillería y cuenta con nave única y cabecera semicircular. La puerta de acceso se coronaba con un crismón que actualmente no se conserva.

La abandonada ermita gótica de San Pedro fue construida en el siglo XIII. Es un edificio de planta rectangular cubierta con bóveda de cañón apuntado y ábside poligonal.

 

Por: María Escribano Román