La iglesia de Santa María de Baldós, en Montañana, con su magnífica portada, es un perfecto ejemplo de transición entre los artes románico y gótico.

Dominando la población de Montañana, dentro del recinto fortificado encontramos la iglesia de Santa María de Baldós, románica el siglo XIII aunque ya con elementos de transición al gótico. En este mismo lugar existió una iglesia dedicada a San Martín y consagrada en 1026 por el obispo Borrell de Roda de la cual no se conserva nada en la actualidad. La actual iglesia fue consagrada en el 1412 y cuenta la leyenda que la virgen se le apareció a un pastor con una dolencia grave en su brazo y lo sanó; conocido este milagro por parte de los habitantes, decidieron trasladar la imagen de la virgen hasta esta nueva iglesia.

Entre 2008 y 2010 la iglesia fue íntegramente restaurada por lo que en la actualidad todo aquel que la visite podrá contemplarla en todo su esplendor pudiendo disfrutar sobre todo, de su magnífica portada y de los restos murales del interior. La iglesia es de nave única, capillas en los laterales a modo de crucero, cabecera semicircular, torre en el brazo sur del crucero y sacristía. Al exterior destaca por el juego de volúmenes existentes destacando su imponente torre campanario de tres cuerpos separados por una hilera de arquillos ciegos trilobulados de origen gótico.

La portada románica es el elemento más significativo de la iglesia. Adintelada, está rodeada por arquivoltas que apoyan sobre capiteles labrados; el tímpano también presenta decoración. Sobre el guardapolvo, decorado con puntas de diamante, se sitúa un gran arco de medio punto flanqueado por dos parejas de arquillos ciegos a modo de imitación lombarda. En los capiteles encontramos escenas bíblicas y alegorías. Así pues, en los capiteles del lado sur, se representa la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, el capítulo del pesaje de las almas –o Psicostasis- con San Miguel y la representación de algunos de los pecados capitales como la avaricia. En el lado norte se tratan temas como el sacrificio de Abraham, y la Anunciación