Torres del Obispo, en el entorno de Graus, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Dibujando un bello perfil junto al barranco de El Sarrón, cerca del tan visitado embalse de Barasona, se eleva, a 542 metros de altitud, la más que respetable localidad de Torres del Obispo.

Su caserío se distribuye en torno a tres plazas; la primera de ellas, conocida con el nombre de Trinquete, nos da la bienvenida a través de un bello paseo arbolado, mientras que la segunda, la plaza Mayor o de la Iglesia, es aquella que articula el centro histórico, el antiguo recinto medieval. En tercer y último lugar, en la zona baja del pueblo se despliega la plaza de la Font o de los Porches.

Entre los inmuebles que embellecen este enclave destacan algunos del siglo XVI, de considerables dimensiones, pero entre todos ellos, el edifico que realmente capta nuestra atención, ante su imponente imagen y majestuosidad, es el de la Iglesia de la Asunción, o de Santa Ana, patrona del pueblo junto con San Joaquín.

Se trata de un templo de origen románico, como demuestra su ábside semicircular, apenas resaltado entre las ampliaciones y elementos que la circundan. En el siglo XVI fue renovada y actualizada su portada a los gustos de la época, de ahí que hoy podamos disfrutar del bello conjunto plateresco que ornamenta el acceso. Posteriormente, en el siglo XVII, Juan de Marca es el encargado de embellecer el interior con una serie de yeserías barroco-mudéjares, para finalmente culminar esta serie de reformas en su torre, elemento que en el siglo XVIII debió montarse sobre el ábside, generando uno de los rincones más característicos del lugar.

Durante el verano, en época de fiestas, sobre el 26 de julio, sus habitantes sacan sus cubos a la calle para darse simpáticos chapuzones.

 

Por: Laura Armario