Por longitud y belleza, sin duda el Puente de Capella se encuentra entre los más espectaculares de Aragón.

Quizá sea una ingenuidad o una tontería, pero pisar el empedrado del puente medieval de Capella parece trasladarnos a épocas en las que existían los “ponteros”, personas encargadas del mantenimiento del puente, el pontazgo, el cobro de una cantidad por hacer uso del paso, y toda una serie de leyendas y misterios en cuanto a la construcción de estas grandes obras de ingeniería.

Su impactante perfil y su buena conservación sólo nos llevan a exclamar, ¡Ojalá todo el patrimonio estuviera igual de cuidado! Por lo menos, en este caso, no hay que lamentar pérdidas irreparables, ¡y que siga así por mucho tiempo!

Sobrios y potentes se presentan sus tajamares triangulares, pero sobre todo sorprenden sus siete ojos, abiertos en arco de medio punto, cuyo tamaño decrece elegantemente a lo largo de sus más de 100 m de longitud, en una calzada de 2,5 m de anchura. Medidas todas ellas que dan cuenta de su monumentalidad y no tanto de su belleza, que sólo podrán comprobar in situ.

 

Por: Laura Armario