La Puebla de Castro, en el entorno de Graus, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En el valle del río Ésera, a medio camino de las ciudades más importantes de la comarca, Benabarre y Graus, se ubica este bello pueblo del Prepirineo ribagorzano, un lugar en el que perderse, en el que enlazar calle tras calle olvidando en ese baile aquello que nos hizo escapar de la rutina, llegando a considerarse parte indisoluble de este hospitalario enclave del histórico condado de la Ribagorza.

Los orígenes de La Puebla de Castro nos llevan sorprendentemente hasta la época romana, al yacimiento situado en el cerro Calvario. Allí se encuentra la ciudad romana de Labitolosa, cuya vida activa se desarrolló desde el siglo I a. C. hasta el siglo I d. C., momento de su abandono. De gran interés son el edificio de la Curia y las termas, ambos conjuntos bien conservados. El actual emplazamiento de La Puebla deja notar sus orígenes medievales a través de un entramado de calles estrechas que confluyen en la plaza Mayor, calles que se adaptan a una plaza defensiva fortificada en lo alto de una colina, jugando con pasadizos abovedados y portalones de gran calidad ubicados en casas del siglo XVI, momento de auge y gran desarrollo del lugar.

En las inmediaciones, a 710 m de altitud, sobre el congosto de Olvena, destacan los restos del castillo y la iglesia románica de San Román. Templo del siglo XII que consta de una gran sala coronada por hemiciclo absidal, y cuyo coro posee decoración mudéjar que inunda el ambiente de geometrismo y fantasía.

La parroquial de Santa Bárbara, obra del siglo XVI con planta de cruz latina y de una gran sobriedad exterior, salvo por el pórtico y algunas gárgolas, aparte de la gran visibilidad de su torre. En el interior se conserva el magnífico retablo gótico de San Román (1495-1500), procedente de la iglesia a él advocada, e instalada aquí tras el traslado de las piezas desde Ginebra, lugar donde pasó los años de la contienda civil española.

No muy lejos, en las aguas que cubren el antiguo lugar de Barasona, se construyó hace unos años un complejo turístico que da cabida a una serie de campings, restaurantes y establecimientos que han venido a revitalizar la economía de la zona.

 

Por: María Escribano Román