La basílica de la Peña, preside orgullosa la población de Graus.

La visión de su perfil, en lo alto de la peña que soporta su estructura, ya resulta espectacular, pero sumergirse en su historia y en sus complejos espacios no lo dejarán indiferente.

El conjunto está formado por la iglesia, una capilla, una galería cubierta con vistas a la ciudad, galería que se convierte en una efectista entrada hasta el templo, brindándonos imágenes y paisajes memorables, y finalmente las casas y el hospital. Al final de la escalinata cubierta, que asciende hasta el conjunto, encontrará el acceso hasta una zona ajardinada y una puerta cubierta que ofrece una sobria entrada hasta el patio que precede al templo y que permite su visión en perspectiva. Junto a la iglesia, la arquería, erigida sobre la escalinata, se abre a modo de mirador. Éste se halla configurado por una hilera de columnas torsas que dan sustento a diecisiete arcos de medio punto rebajado, para cerrar con otros seis arcos hacia el este, esta vez alzados sobre columnas de sección octogonal y sobre cuyos capiteles se despliegan una serie de inscripciones en griego: “Dirígete a lo de arriba”, “Piensa en lo de arriba”, “Nada en demasía”, “Conócete a ti mismo”, “Con Dios”.

El pozo, con forma de garitón, se encuentra junto a un olmo centenario, y al otro lado, el acceso a la iglesia, que se realiza a través de un pórtico exquisitamente decorado. En el lado izquierdo del mismo se sitúa la capilla dedicada a San Juan de Letrán, y a la derecha, la puerta de entrada a la iglesia propiamente dicha, construida sobre una cripta a la que no se tiene acceso desde el interior.

El templo consta de una nave dividida en dos tramos cubiertos por bóveda de crucería, culminando en cabecera recta cubierta con bóveda hexagonal, estructura que sirve de base para la torre, elemento vigía que es divisado por el visitante en todo su esplendor.

De sus orígenes románicos únicamente se conserva alguna huella en el paramento norte, suficiente para enmarcar la ciudad en esos últimos años del siglo XII, momento en que Graus pasó a formar parte del reino de Aragón.

 

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