Morillo de Liena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En el punto donde el cauce del río Ésera se encuentra con el barranco de Bacamorta, a 694 metros de altitud, se sitúa la localidad de Morillo de Liena, un pequeño pueblo ribagorzano que se envuelve de escarpados paisajes.

Su caserío da ejemplo de los orígenes del lugar, ligados al siglo XVI, momento de riqueza para la zona aragonesa a tratar en este epígrafe. Y muestra de ello son las casonas que flanquean la calle central que atraviesa el pueblo de norte a sur, como por ejemplo algunos inmuebles de finales del siglo XVI que abren en portadas de arco de medio punto, con fachadas ornamentadas con algún detalle, casi siempre sobrio y elegante.

La iglesia de San Martín, del siglo XVI, presenta planta de cruz latina formada por una nave rectangular y dos capillas adosadas. El abovedamiento del espacio es diverso, acogiendo la nave el medio cañón y las capillas la de crucería. La portada abre en arco de medio punto al sur, y el edificio luce esbelta torre en los pies.

Lugar con gran encanto y de carácter sugerente para el visitante, el puente del barranco de la Piedad y la ermita del mismo nombre, ambos, en buen estado de conservación, bien merecen una visita por parte del curioso excursionista.

En la actualidad Morillo ofrece toda una serie de servicios y actividades de interés para el visitante que busca la calidad y el “savoir faire”, así como un espacio reconfortante al que acudir para lograr la evasión y la calma.

 

Por: Laura Armario