Benabarre, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Capital histórica de la comarca de la Ribagorza, Benabarre se antoja ante la mirada llena de grandeza, dada su estratégica posición ante el horizonte, monumental y desafiante. Su casco histórico se abigarra aprovechando los desniveles y el espacio de la colina sobre la que se asienta la localidad, a 782 metros de altura.

Los ríos Ésera y Cajigar definen esta pequeña depresión situada en el Prepirineo Oriental, convirtiéndose Benabarre en punto de conexión entre tierras aragonesas y catalanas.

Su casco histórico nos ofrece un rico y variado conjunto de monumentos a destacar, comenzando por su castillo (siglo XI), que se sitúa en lo más alto de la colina, fortificación en la que también se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de Valdeflores, de época gótica. Conforme el terreno se estira, su apretado casco urbano se abre en su plaza Mayor, cuyos soportales guardan un aire de origen medieval, así como la conexión con la calle Mayor, llena de misterio y belleza por los claroscuros que genera el pasillo cubierto que conecta ambos espacios.

La iglesia parroquial data del siglo XIX. Se trata de un edificio neoclásico que guarda una importante colección de arte sacro en su interior. Los amantes del chocolate no pueden dejar de visitar el Museo del Chocolate, de la familia Brescó. A las afueras de Benabarre destacan el abandonado Convento de Linares y el templete dedicado al patrón de la localidad, San Medardo, obra del siglo XVIII.

Finalmente, en el caso de poder disfrutar de sus fiestas, no dude en acercarse los días 8 de junio, por el patrón, o el 8 de agosto, con motivo del “El Ball dels Salvatges”.

 

Por: Laura Armario