El Valle de Pineta, en el Parque Nacional de Ordesa, en pleno Pirineo aragonés, es conocido como la Vía Apia de Monte Perdido.

En la cara norte del Monte Perdido, dos mil metros por debajo de las cumbres que lo rodean y paralelo a la cordillera pirenaica se abre el valle de Pineta, también conocido como la Vía Apia de Monte Perdido. Aunque no todo el valle esté incluido en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, no por ello restará un ápice de belleza.

Las enormes masas de hielo jugaron con la piedra moldeando a su antojo cada rincón de este paraje. En la cabecera, el pico de Pineta, el Astazou, el Marboré, la Punta de las Olas y Treserols (Añisclo, Monte Perdido y Cilindro), cierran la cabecera para dejar paso al circo glaciar de Pineta, desde aquí,  el río Cinca se lanza al vacío en un sinfín de cascadas para salvar los más mil metros de altitud que separan el valle de su cabecera.

Desde la entrada del valle, junto al embalse, paralela al río Cinca, ya más calmado y pacífico, se adentra una pista asfaltada de unos siete kilómetros de longitud que recorre el fondo del valle. Los contornos del río, dominados por juncos, sauces o fresnos, dan paso a pastos y praderas. En las laderas, los prados alpinos se alternan con hayas, pinos o abetos, que desaparecen junto a las verticales y escarpadas paredes, que  más de 1500 metros por encima nuestro, cierran la perfecta U que forma el valle de Pineta.

Desde el final de la pista parten una gran variedad de rutas hacia el collado de Añisclo, al pico de la Capilla, al ibón Marboré, etc… Una de las más populares por su fácil acceso y corto recorrido (2-3 horas) es la que nos conduce hasta los llanos de Lalarri.