El Cañón de Ordesa, es la parte más conocida del Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, sin duda una de las joyas más preciadas del Pirineo aragonés.

Se trata de la zona más conocida y visitada del Parque Nacional. Junto al parking encontramos un recorrido que se bifurca en varios puntos adentrándose en el bosque a través de hayas, arces o abedules. Se trata de un recorrido completamente llano y adaptado a personas con movilidad reducida,  muy indicado también para personas mayores, que podrán disfrutar del parque sin realizar ningún tipo de esfuerzo.

El río Arazas se despeña a través de incontables cascadas mientras enormes bosques de hayas nos acompañan por el sendero que conduce a Cola de Caballo.

Párate de tanto en tanto a escuchar con atención, disfrutarás del sonido orquestado del agua, del viento en las copas de los árboles y de multitud de llamadas de aves, desde carboneros y herrerillos en las ramas más cercanas hasta el agudo y escandaloso graznido de las bandadas de chovas en lo alto de los acantilados.

En las orillas del río el mirlo acuático hace acrobacias por las piedras resbaladizas en los saltos de agua, el martín pescador se lanza en un destello turquesa bajo la superficie de los remansos y las oropéndolas, esos córvidos amarillo verdosos tan tímidos, vuelan entre las copas de álamos y chopos.

Por el bosque no es difícil avistar ardillas, trepadores azules reptando arriba y abajo por los troncos más cercanos a la caza de insectos y larvas, arrendajos, pitos, reyezuelos..., y por supuesto al descarado petirrojo.