Navasa, entre Jaca y Sabiñánigo, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En las faldas del Monte Oroel, divisando los campos de cereal de la Val Estrecha encontramos, a 987 metros de altitud, la pequeña población de Navasa.

La primera mención histórica del lugar aparece en el año 1068, en un documento perteneciente al Monasterio de San Juan de la Peña. Lugar de señorío, parte de sus propiedades pertenecieron al monasterio navarro de Leire. Sabemos también que, a mediados del siglo XVI, el palacio y la abadía fueron incendiados a consecuencia de las continuas reyertas existentes entre los caciques locales.

Las viviendas populares, la gran parte revocadas, se extienden a ambos lados de la carretera, donde se intercalan con otras de nueva construcción. En la plaza mayor encontramos la iglesia de la Asunción. Edificada con cantería en el siglo XII y ampliada posteriormente, presenta una nave con capillas laterales rematada con ábside semicircular y cubierta con techumbre de madera a dos vertientes. A los pies encontramos un coro elevado, y el acceso, protegido por un porche, se realiza a través de una triple arquivolta coronada con un tímpano donde luce un cri