La Foz de Sigüés es un auténtico paraíso para los amantes de la ornitología, siendo un importante refugio para varios tipos de rapaces.

Entre las poblaciones de Sigüés y Salvatierra de Esca, separando las sierras de Leyre y Orba, excavado durante miles de años por el río Esca, encontramos el angosto barranco conocido como la Foz de Sigüés. Aunque quizás no sea tan conocida como las foces de Fago o Biniés, no por ello podemos dejar pasar por alto este magnífico lugar, que nos ofrece múltiples actividades, todas ellas en un marco incomparable.

Entre las masas forestales que rodean el barranco encontramos el bosque típicamente mediterráneo, dominado por robles y encinas, junto a una variada fauna propia de estos parajes. Ya en el interior del cañón, la gran diversidad de ambientes y microclimas existentes propicia la aparición de especies atlánticas. En las verticales paredes anida un gran número de especies, como el vencejo real, el treparriscos o el avión roquero, sin olvidarnos de las grandes rapaces como el milano real, el buitre leonado o el alimoche.

Desde hace ya varios años se ha convertido en un lugar muy frecuentado por los escaladores, contando con unas cincuenta vías abiertas, junto con la posibilidad de realizar escalada en hielo durante los meses invernales.

A unos veinte minutos, aproximadamente, de la zona de escalada encontramos la Cueva de Peña Blanca. Se trata de una cavidad de unos cien metros de longitud, sin ningún tipo de dificultad, pero que requiere llevar un equipamiento adecuado. Una buena opción es descender las aguas del río Esca en Kayak. Se trata de un recorrido de aguas bravas, con rápidos, presas y remolinos, con dificultad III-IV, por tanto, si no disponemos del material y la formación adecuada, el descenso resulta extremadamente peligroso.

 

Por: Javier Cano Álvarez