La pequeña ermita de San Caprasio en Santa Cruz de la Serós, es una de las pocas muestras lombardas en Aragón.

Paseando por la pequeña localidad de Santa Cruz de la Serós, a unos quince kilómetros de Jaca, junto a la maravillosa Iglesia de Santa María encontramos el pequeño templo de San Caprasio.

Construida en torno al año 1020 como parroquia para la población del pequeño núcleo de Santa Cruz, pertenece al grupo de monumentos del primer tercio del siglo XI, y su construcción se atribuye a talleres itinerantes de maestros lombardos que recorrían el Camino de Santiago ofreciendo sus servicios.

Presenta una sola nave de dos tramos, un corto presbiterio, un arco ciego a cada lado y un ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera. El acceso se realiza a través de una puerta adintelada, y el exterior el templo presenta la decoración típica lombarda, con arquillos ciego