Botaya, en el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

En la vertiente sur del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña, emplazada a 967 metros de altitud, encontramos la pequeña y bien conservada población de Botaya. Para llegar a ella tendremos que descender por una carreterita estrecha, empinada y llena de curvas que nos mostrará unas magníficas vistas.

El caserío se estructura en torno a la iglesia de San Esteban. Todavía se conservan varias viviendas fechadas en el siglo XVI. En las fachadas, algunas de piedra y otras encaladas, se abren vanos de medio punto o adintelados, decorados con escudos nobiliarios y otros elementos ornamentales. Se conserva también el edificio del antiguo horno municipal, reconvertido hoy en centro social, así como la herrería, convertida en albergue.

La iglesia parroquial en origen fue un templo románico edificado durante el siglo XII, aunque ampliado y modificado posteriormente. Presenta una nave, con capillas laterales, cubierta mediante bóveda de cañón con lunetos. En el interior encontramos varios retablos barrocos. A los pies se halla el coro elevado. El acceso se realiza a través de un arco de medio punto protegido por un pórtico junto al que podemos observar un bello tímpano procedente del antiguo templo. La torre es de planta cuadrada y muestra un aspecto robusto. Junto al cementerio encontramos la ermita de San Miguel.

Desde muy antiguo su historia ha estado ligada al Monasterio de San Juan de la Peña, de quien dependió hasta la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX. Durante esa época llegó a alcanzar los 230 habitantes, hecho que contrasta con la treintena que vive en Botaya en la actualidad. Desde los años sesenta del pasado siglo XX pertenece a Jaca.

Botaya celebra sus fiestas el día 24 de agosto.

 

Por: Javier Cano Álvarez