Tramacastilla de Tena, en el valle de Tena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Emplazada a 1.224 metros de altitud, en un paraje de excepcional belleza, Tramacastilla formó parte del conocido como Quiñón de la Partacua, y sabemos que su antigüedad es anterior al siglo XIII. A mediados del XIX contaba con unos 200 vecinos, y las actividades tradicionales eran la ganadería lanar, la caza y el cultivo de centeno, trigo y cebada. Disponía también de cárcel y de escuela, compartida con la vecina Sandiniés.

De la arquitectura popular destacan las fachadas de piedra decoradas con escudos heráldicos y con vanos de medio punto o adintelados. También se prodigan las balconadas y sobresale el conjunto formado por la fuente y el antiguo lavadero municipal.

El edificio más destacado es la iglesia de San Martín. En origen fue un templo románico del siglo XII aunque muy reformado en el XVII. Está edificado con sillarejo, y presenta una sola nave cubierta mediante bóvedas de medio punto, con capillas laterales y rematada con ábside semicircular. El altar mayor está presidido por un excelente retablo renacentista del siglo XVI. A los pies se alza la torre del campanario, de tres cuerpos y planta rectangular.

Con las espectaculares Peña Blanca y Telera como telón de fondo, los frondosos bosques de pino, haya y roble que rodean a la población serán un magnífico lugar para realizar senderismo. Una buena opción es pasear hasta la cercana Piedrafita a través del bosque del Betato, ascender hasta el ibón de Tramacastilla, realizar actividades náuticas en el embalse de búbal o esquí nórdico en la cercana Estación de esquí de la Partacua.

Tramacastilla celebra sus fiestas el primer fin de semana de octubre.

 

Por: Javier Cano Álvarez