Sandiniés, en el valle de Tena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Se trata de una pequeña y pintoresca pedanía del municipio de Sallent de Gállego. Emplazada a 1.294 metros de altitud y rodeada de frondosos bosques de pino, roble y abeto, todavía conserva todo el sabor de los pequeños pueblos pirenaicos. 

En la arquitectura popular destaca el conjunto formado por la fuente y el antiguo lavadero municipal. En las fachadas, algunas de piedra, otras de mampostería revocada, destacan las portadas con arcos de medio punto o adinteladas, coronadas muchas de ellas con escudos heráldicos junto a otros elementos ornamentales.

La iglesia de San Julián se alza sobre una gran roca, desde donde se divisan unas espectaculares vistas sobre la confluencia de los ríos Gállego y Caldarés. Se trata de un edificio del siglo XVII compuesto por una sola nave cubierta a dos vertientes. La torre del campanario es de planta cuadrada y dos cuerpos de altura, rematada con un tejadillo de pizarra a cuatro aguas.

Población tradicionalmente ganadera, en la actualidad cuenta con varios establecimientos de turismo rural. Se trata de un magnífico lugar para realizar senderismo, con multitud de recorridos a ibones, picos, e incluso puede aprovecharse la visita a otros pueblos cercanos. A unos 3 kilómetros del pueblo encontramos las pistas de esquí nórdico de la Partacua.

Sandiniés celebra sus fiestas el día 25 de agosto en honor a San Ginés, nombre con el que antiguamente se conocía a la población.

 

Por: Javier Cano Álvarez