Sallent de Gállego, en el valle de Tena, sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Emplazada a 1.305 metros de altitud y rodeada de cumbres que superan los 3.000 metros, la villa de Sallent es una de las poblaciones más emblemáticas, ya no de la comarca, sino de todo el Pirineo. Su perfil, entre la mítica Peña Foratata y el embalse de Lanuza, y con sus inclinados tejados de pizarra, ofrece un aspecto totalmente pirenaico.

Se trata de la población más grande del Valle de Tena. La primera mención documentada del lugar aparece en el año 1279. Desde la edad media y hasta el siglo XIX formó, junto con Lanuza, el Quiñón de Sallent. Su ubicación, en la cabecera del valle, justo en el límite con la frontera francesa, le confirió desde muy antiguo una gran importancia defensiva y comercial. Prueba de ello es el gran número de personalidades que ha dado la población a lo largo de la historia.

Las edificaciones tradicionales se mezclan con las nuevas construcciones, destacando gran número de portadas con arcos de medio punto o adintelados, escudos heráldicos y airosas balconadas de madera. En la parte más alta destaca la iglesia gótica de la Asunción, sin olvidar