En Panticosa, se encuentran los baños termales más antiguos de España.

A unos 8 kilómetros de Panticosa encontramos uno de los balnearios termales más antiguos de España. Por el hallazgo de varias monedas romanas de la época de Tiberio (47 a.C.), junto con una poza para la extracción de agua, nos podemos hacer una idea del tiempo que hace que son valoradas las propiedades de estas aguas.

Situado en un circo de origen glaciar a 1.630 metros de altitud, y rodeado de cumbres que superan los 3.000 metros, la primera mención documentada del lugar aparece en el año 1286, en un documento según el cual el rey Pedro I de Aragón concede el aprovechamiento de pastos y aguas al Quiñón de Panticosa. La carretera de acceso está construida sobre una antigua ruta utilizada desde tiempos inmemoriales por pastores y más tarde por contrabandistas para cruzar el Puerto de Marcadau.

A finales del siglo XVII, el Quiñón de Panticosa construye el primer edificio. Ya en 1826, el rey Fernando VII concede a un particular la explotación del balneario a cambio de un canon, junto con la obligación de hacerse cargo del mantenimiento del recinto. Un poco más tarde se funda la empresa Aguas de Panticosa, y a partir de ese momento se profesionaliza la actividad. Se abre un consultorio médico y se edifican los principales hoteles y jardines para albergar a una burguesía ansiosa de asimilar los gustos europeos. En el año 1875 el balneario tenía capacidad para albergar a unas 1.500 personas, y estaba considerado como uno de los más importantes del país. A mediados del siglo XX entra en un periodo de recesión hasta que en 1966 es declarado Conjunto de Interés Turístico Nacional.