Junto al fuerte de Santa Elena, en Biescas, encontramos un dolmen y un paseo adaptado a personas con movilidad reducida.

El paso desde Biescas al Valle de Tena se realiza atravesando las sierras de Telera y Tendeñera, por un congosto excavado durante siglos por el río Gállego conocido como Santa Elena. Aquí nos encontramos con un magnífico conjunto compuesto por una ermita, una fuente, restos prehistóricos y un fuerte defensivo. Tras cruzar un segundo puente, el camino se estrecha mientras nos introducimos en el bosque a la sombra de pinos, chopos, abedules…, para adentrarnos en la planicie de Santa Engracia, donde a unos 300 metros nos encontraremos con los restos megalíticos.

Históricamente hubo dos dólmenes en este lugar, evidenciando la existencia de una cultura megalítica hacia el final del neolítico y el principio de la edad de bronce. Estos fueron excavados en 1934, y en su interior se halló un colgante de diente de ciervo, varias puntas y cuchillos de sílex, un botón de caliza, una cuenta de collar, así como fragmentos de azabache.Los dólmenes fueron destruidos durante la guerra civil de 1936, siendo reconstruido el mayor en la década de los años setenta del pasado siglo.

Junto al Dolmen nace un agradable paseo, completamente adaptado a las necesidades de las personas con movilidad reducida, a través del cual podremos contemplar la variopinta flora que vive junto al cauce del río Gállego, así como las aves de interior de bosque o diferentes saltos y cascadas.